martes, 24 de mayo de 2016

TRES DIABLITOS EN GUAYTARILLA


Nos preguntamos ¿si en la plácida quietud del paisaje, "colcha de retazos" de Guaytarilla y en la pasmosa serenidad y tranquilidad que su gente expresa en su rostro, la humildad y la dedicación al trabajo ya en el campo en la faena diaria de la agricultura y del ordeño de su pequeño hato familiar o en su labor como artesanos del fique o en otros menesteres como el transporte, los hombres y las mujeres muy dedicadas a su trabajo en el hogar unas, otras en sus pequeños locales comerciales o atendiendo restaurantes y en fin a ser modelos de emprendimiento para sus hijos y aun en la labranza o en oficina  y la docencia.En ese paisaje humano donde pareciera todo tan tranquilo y tan pacifico, se podría decir que como "las aguas mansas" no han dejado de pasar hechos que han alterado dicha convivencia. ?
Si. No pocos pero significativos casos por lo cual afirmamos que hay más de tres diablitos, quienes en su momento fueron los causantes de inquietud y turbulencia en ese rincón de la patria.
1º.- Afirmase que se trató de un humilde hombre que se desempeñaba algunas veces como policía municipal, pues al parecer era uno de los contaditos cargos públicos de la alcaldía; dicha función se le asignaba como fórmula "redentora" o de reivindicación social,  pues su condición de muy bajo  nivel de escolaridad aunado a la pobreza lo llevaron en diferentes tiempos a apropiarse de lo ajeno. (Hurto) y por eso El CEBALLOS, de nombre ...que me reservo para no generar discriminaciones tendenciosas a sus familiares, pagó con cárcel en "la guandoca" reclusorio que se ubicaba en la parte posterior de la vieja casa de gobierno colindando con lo que era la escuela de niñas María Auxiliadora hoy predios de la casa de la cultura. En su última fechoría se buscaba una novillo extraviado y no se encontró, pero no pasaban cinco días cuando por simple sospecha pasaron al solar de su casa, arriba del alto de la virgen, cerca de la vivienda del famoso “koreano” vieron a Ceballos, oreando al sol el cuero del novillo.  Fue clara la conclusión y lo volvieron a encerrar por abigeato.Aun así Ceballos, se reivindicaba y de tal situación personal pasaba a ser un tipo querido, colaborador y charlatán, salvo su tomata de cerveza los domingos. Era muy sociable.
2º.- Don PASTOR  "Güevero", sin más que agregar a lo dicho de Ceballos; lo único que los diferenciaba es que éste era más "mañoso",  más suspicaz y reincidente; sin embargo uno y otro fueron oportunistas y se apropiaban de pequeñas cosas o de animales de corral sobre todo en la noche y por ello pasa por "roba gallinas".
Le apodan "Güevero" por cuanto en parte de su tiempo de trabajo se dedicaba a recorrer cuanto camino había en el  pueblo y veredas comprando huevos de gallina a las señoras campesinas, que los guardaban para la venta. Luego  don PASTOR  "Güevero” los revendía a don Rodolfo Rodríguez o directamente en Pasto.
Fue llevado por este delito menor muchas veces a la guandoca o calabozo donde lo veíamos los niños escolares hilando cabuya o remendando sus ropas.
También llevado por la pobreza vivía estas situaciones que bien podrían ubicarse dentro del tipo penal del llamado "hurto famélico".
3º.- "EL RIRRE" o como verdaderamente le llamábamos "RIRRE DE LAS COLES" es el personaje que bien puede asimilarse a los famosos "ñeros" de las capitales colombianas o pueblos intermedios.Nació de la familia humilde pero normalmente constituida con modelo de papá y de mamá como de hermanos y hermanas mayores y fue a la escuela y con él compartimos aulas y las viejas butacas etc. Si mal no estoy llegó bien hasta tercero y de ahí en adelante empezó su sacrificio y cadena de hechos que lo llevan a la indigencia.
ALONSO, apodado como El Rirre de las Coles, como era su nombre de pila, y digo era porque el sufrimiento lo lleva a más de ser pillo y ladrón a drogadicto y hasta atracador en Pasto por lo cual era severamente castigado por las autoridades de esa ciudad, siembargo, muchas salidas a la libertad en seguidilla de ingreso a los reclusorios, no fueron suficientes para doblegar su seudovoluntad embargada por la psicosis delincuencial y menos tuvo oportunidad, como es la generalidad de este tipo de pacientes "llevados por el consumo de SPA." a ser sometidos a un proceso de rehabilitación alguna y por eso llega al final de su existencia siendo muy joven.
El rirre de las coles, su apodo, le deviene porque en una clase de ciencias con el profesor "CHEPE" Solarte al pedirle que diera ejemplos de insectos soltó vivamente la expresión.... "profe el rirre de las coles" y los demás sorprendidos porque casi no participaba "NOS SOLTAMOS EN CARCAJADAS" de ahí y para siempre quedó bautizado por segunda vez.
Ahora reflexionando, trasladando ese hecho a nuestros días,   fue un acto de intolerancia, discriminación y burla; que talvez lo marcó para siempre. Fueron  palabras dichas con una carga emocional y grupal que  apocoparon a nuestro compañerito, quien tal vez no tuvo la fuerza mental para sobreponerse (de lo cual hoy debemos ser conscientes) sumado a la situación de agresión o castigo que recibía de sus padres en vez de cariño (así actuaban muchos papás y fuimos sus víctimas y sujetos de este modelo de escuela, autoritaria, antidemocrática y represiva en cuyas aulas se aplicaba el viejo adagio "La letra con sangre entra"  que dura esa pedagogía que nos tocó padecer, pero aprendimos. Hago un paréntesis para recordar como los maestros les pedían a los niños estudiantes del campo que les llevaran las "Varas" palos delgados, algo flexibles y resistentes los cuales cumplían sin pensar que a ellos también los castigaban. No quiero dar nombres pero un primo maestro que fue en la escuela urbana de varones, fallecido ya, nos "mereció" fuimos sus Víctimas.Hoy la escuela y pedagogía son diferentes.
Nuestro amigo ALONSO COSTAIN, quizás pudo tener un destino diferente y feliz.
QEPD. In memorian a un compañerito que sufrió y padeció el rigor de la familia, la escuela y la sociedad del momento.

4º.- y 5º.- BOLIVAR Y DON SEGUNDO "Los ahumadeños" llamados así por haber nacido en ese lugar que nos recuerda la época de la colonia, pues toma esa vereda el apellido de los familiares de Santa Teresa de Jesús de Cepeda y Ahumada que vivieron en esa bella región.Para los años 70 estos personajes Bolívar y Segundo...igual hago reserva de los apellidos para  no afectar a sus familiares. Estos dos personajes llevados por rencillas, odios y rencores (de hechos pasados) generaron graves acciones de intolerancia, poder, fuerza y venganza. Obvio, tenían razones de lado y lado que les alimentaba el instinto de muerte bajo cuyo manto definían sus contiendas.
Eran los domingos de mercado cuando en las tardes se concitaban a pelear, después de sus "Tomatas de licor y cerveza". Montados sobre briosos caballos debidamente aperados o ensillados,  al toque alcohólico necesitado por cada uno, motaban y recorrían calles arriba y calles abajo buscándole bronca a quien se les "parara" ante lo cual todo mundo prefería hacerles caso omiso, dejarlos solos, no prestar atención alguna o en muchos casos refugiarse en sus casas antes que lo tomen por "maricas y cobardes" y se la “monten” para incitarlos a la pelea, que obvio, ante el salvajismo del que se ufanaban el varón que quisiera enfrentarlos la llevaba perdida porque no era pelea cuerpo a cuerpo y a mano abierta sino a riesgo de lo que estos cargaban al cinto o camuflado.
Siempre por esto, solo hubo dos contendientes.
En la apuesta a “los ahumadeños” unos ganaban con el duro de Bolívar y los otros con el duro de don Segundo. Ellos solos llegaron del alfa al omega de su delincuencial accionar.
Cierto domingo, en el cual sería el último encuentro, los dos repiten la lección y paso a paso las mismas costumbres, las mismas mañas, los mismos corceles. El campanario tañía las mismas horas, las mismas calles y los mismos espectadores y los mismos actores se aferraban siendo las tres de la tarde; tarde soleada y serena, que refrescaba sus frentes y elevando las crines de sus caballos un viento suave y frio se volvió extrañamente intenso que daba escalofrio que refrescaba hasta los tuétanos de quienes fisgoneaban por las rendijas de las puertas. Solo la valiente de Córdula quien vendía  licor en su “cantina” del pueblo nuevo y unos cuatro jugadores de naipe que no era póker sino “fierro” yacían en la tienda de enfrente, tienda de enfrente que atendida doña CECI, eran testigos directos de lo que sería el apocalipsis marcado para estos protagonistas. Para bien ya nadie recuerda.
Pasaron al concertijo de palabras, y uno al otro se amarraron entre sí de sus solapas. Nada paso. Primer acto.Luego de trasegar cada uno por el pueblo, van y vuelven al mismo sitio y como si todo estaba marcado, llegan otra vez al bla bla blá. Nada pasó a mayores. Segundo acto.
Se repiten las andanzas y sobre las cuatro de la tarde que el viejo reloj del templo con sonido de máquina joven  resuena por el aire. Llegan los actores a las mismas calles y los mismos espectadores y después de repetir de memoria los dos actos van a ponerle fin a la contienda. Ágilmente el más decidido y flameando lo que nadie de los husmeadores vio y no eran palabras propiamente,  la daga mortal que brilla al rayo del sol,  al vencido toca y retoca sin piedad. Tercer acto. Era El Bolívar.
Su cuerpo por la fortaleza se resiste a dejar este mundo y sobre su brioso corcel y como si este supiera lo que tiene que hacer se pone en veloz marcha hacia donde la parienta MILA, callea arriba del Santa Bárbara, la cual pone al mal herido bajo los médicos del San Pedro, en Túqurres. Cuarto acto.
Cruel destino parecía, PERO  a mediana  recuperación y sin hacer caso a las prescripciones de los galenos vuelve al pueblo con la misma maña, bajo el mismo licor, ante el mismo contendiente, por las mismas calles y ante los mismos mirones y con los mismos corceles y herramientas quieren definir "al varón de ahumada"  y siguieron los mismos actos del drama. Solo que no hubo FIN. Porque la cadavérica había dado un plazo para que el Bolívar se despidiera amigablemente de su rival y de su cuenta marco el omega al drama. Don Segundo dejó por mucho de ser el macho y se acabaron los rivales.
Es la hora en que el reloj sigue anunciando el paso del tiempo y la gente del pueblo pierde la memoria de los hechos pasados porque no quiere otra vez tenerlos presentes.
Ahora solo vemos cambios culturales que reorientan el modo de vida. Pues algunos heredaron sus malos hábitos.

¡¡¡ADELANTE PUEBLO DE GUERREROS!!