sábado, 12 de diciembre de 2009

UNA HISTORIA PARA REVIVIRLA E ILUSTRAR A AHUMADA DE GUAITARILLA

"Sobre los orígenes de los Ahumada corrían varias leyendas, decían que uno de los antepasados defendió una torre que fue incendiada por los moros, sin que él dejara de defenderla. Pero el blasón de los Ahumada era un lobo pasante sobre una encina, que hace pensar en ricos terratenientes de la Morana, y que la palabra Ahumada no provenía del humo de la torre incendiada, sino del humus de la tierra que los antepasados habían cultivado.

TERESA SANCHEZ DE CEPEDA DAVILA Y AHUMADA, aunque generalmente usó el nombre de Teresa de Ahumada hasta que comenzó la reforma, cambiando entonces su nombre por Teresa de Jesús.
El padre de Teresa era ALONSO SANCHEZ DE CEPEDA, descendiente de familia judía conversa.(convertidos al cristianismo) con la emoción pintada en su rostro, después de besar a su joven esposa y a su tierna hija, toma su diario y escribe. " En miércoles veinte e ocho del mes de marzo de quinientos e quince años nasció Teresa, mi fija, a las cinco horas de la mañana, media hora más o menos, que fue el dicho miércoles casi amaneciendo. Fueron su compadre, Vela Núñez y la madrina Doña Maria del Águila, fija de Francisco Pajares."
Alonso, tuvo dos mujeres. Con la primera, Catalina del Peso y Henao, tuvo tres hijos: María de Cepeda, Juan Jerónimo y Pedro. Con su segunda esposa, Beatriz Dávila y Ahumada, que murió cuando Teresa contaba unos 12 años, tuvo otros nueve: Fernando, Rodrigo, Teresa, Lorenzo, Antonio, Pedro Alonso, Jerónimo, Agustín y Juana.
Alonso Sánchez y su esposa Beatriz eran de familia noble. Consta que la segunda mujer estaba emparentada con muchas familias ilustres de Castilla.
Según una tradición, su hermano Pedro Alonso Sánchez de Cepeda y Ahumada en 1562 llegó a lo que hoy día es Nicaragua, al puerto de El Realejo y de allí a El Viejo (actual departamento de Chinandega) con la imagen de la Virgen María en su advocación de la Inmaculada Concepción, para luego viajar al Perú. Los nativos se opusieron a que se llevara la imagen y ésta permanece hasta hoy en la Basílica Menor de El Viejo y es la Patrona de Nicaragua.
El padrino de pila de la santa fue D. Francisco Velásquez Núñez Vela, hermano del futuro Virrey del Perú Blasco Núñez Vela. Se entiende por ello la profunda relación de las dos familias y los posteriores viajes a Indias de los hermanos menores de Teresa, los mayores les habían precedido en otras expediciones.
Los hermanos de Teresa, en efecto no tenían un porvenir muy lisonjero dentro de la nación. Los negocios de su padre antes prósperos, iban de mal en peor, ellos por su parte no mostraban aptitudes para restablecerlos y cada día la merma de la economía nacional hacia más difícil la vida de los hidalgos. El mismo Emperador había desdeñado varias veces sus privilegios y extendía sobre ellos las cargas del estado.
Por otra parte la política europea estaba cada día más enredada. Carlos V se había enzarzado con las guerras de Italia primero, después con los interminables conflictos que le creaban los protestantes, luego los turcos y finalmente los franceses.


Hernando de Ahumada el mayor de los hermanos (de la santa) pudo partir ese mismo año, 1.534 A LAS INDIAS en compañía de su primo Hernando de Cepeda, hijo este de D. Francisco Álvarez de Cepeda y Doña Maria de Ahumada. ( Quizás por la similitud de los nombres muchos historiadores y genealogistas los confunden, uniendo en matrimonio a Catalina de Belalcázar hija del Adelantado con el hermano de santa Teresa, cuando en realidad fue su primo quien casó con ella, este dato se puede comprobar en Archivo de Indias, Sevilla, Expedientes de Filiación 2-I-15. el texto dice: "Hernando de Cepeda que fue a indias junto con el Ahumada, casó con Dª Catalina de Belalcázar, hija del Adelantado Sebastián de Belalcázar y moraba también en San Juan de Pasto de la Gobernación de Popayán. Fueron sus hijos legítimos, Dª Isabel de Cepeda y Belalcázar, que casó con Gómez de Chávez en la misma ciudad y el Capitán Sebastián de Belalcázar que murió joven".
Según declaran varios testigos "El Capitán Cepeda fue uno de los conquistadores del Perú, se halló en casamarca en el prendimiento del inca Atabalida y luego en compañía del Adelantado Belalcázar vino al descubrimiento y conquista de las provincias de Quito y después a San Juan de Pasto siendo Capitán de a caballo del campo y exercito de S. M. Se halló en la batalla de Añaquito contra el General Pizarro y con gran riesgo de su persona y vida salió desbaratado y robado. Fue personalmente a la jornada del Dorado por General y en la Gobernación de Popayán le fueron encargados al dicho Capitán General Hernando de Cepeda muchos oficios de justicia y republica, como fue de Alcalde Ordinario y Teniente de gobernador general de toda la tierra."
Pasaron estos primos hermanos a Indias en 1.534 en la expedición de Hernando Pizarro a tierras del Perú y concurrieron a su descubrimiento y conquista, lo mismo en las provincias de Quito, que en las de Quillacinga y Popayán.
Posteriormente se embarcó Rodrigo de Cepeda, el segundo hermano de Teresa el 3 de agosto de 1.535, uniéndose a la brillante expedición del Adelantado D. Pedro de Mendoza con destino al Rió de la Plata; en ella se contaron treinta y dos mayorazgos, zarpó del puerto de Sevilla el 24 de agosto, acompañó a Juan de Ayolas a la región de Xarayes, atravesó la cordillera andina, para morir gloriosamente años después, luchando contra los araucanos el 10 de agosto de 1.557.
Grande fue el dolor de la santa al conocer la muerte del hermano, que había sido su amigo y confidente desde la infancia, al recibir la noticia exclamó, " Que lo tenia por mártir porque murió en defensa de la fe".
El 3 de Noviembre de 1.543 el primer Virrey del Perú D. Blasco Núñez Vela y su hermano Francisco Velásquez Núñez Vela, padrino de la santa de Ávila, partían con una flota de cincuenta navíos, rumbo a Nombre de Dios, con ellos iban Antonio y Pedro de Ahumada.
Antonio acompañó a la expedición a su destino. Pedro se quedó en Panamá y posteriormente siguió al Capitán Ponce de León en su exploración a la Florida, esta expedición fue cantada gloriosamente por el Inca Garcilazo de la Vega.
A la sombra de D. Blasco los Cepeda, vieron un porvenir sonriente, los que estaban en el Pasto y Popayán salieron a recibirle para ponerse a sus ordenes. La misión del virrey era en extremo delicada y muy honrosa, debía imponer en aquellos reinos las nuevas ordenanzas del emperador.


Pero no era cosa fácil establecer un nuevo órden entre aquellos españoles que se habían posesionado del Perú y vivían a sus anchas como grandes señores en sus feudos. Se requería una destreza política de primer órden y para ello no era el más indicado D. Blasco Núñez Vela, excelente guerrero pero mal diplomático. Impetuoso y retador desoyó desde el principio el concejo de los oidores y gobernadores y sembró así un ambiente tenso e irritable, que terminó finalmente en una manifiesta rebelión.
Se generó un descontento por lo cual pronto Gonzalo Pizarro se rebeló y tomó a Lima, la capital, con un ejercito de inconformes y rebeldes, el virrey fue prendido por los mismos oidores de la Real Audiencia y enviado a Panamá para que se volviese a España, logró evadirse con la complicidad de su carcelero, el oidor Juan Álvarez y junto con su hermano Francisco Velásquez Núñez Vela logró desembarcar en el puerto de Tumbez. Desde allí solicitó la ayuda de la ciudad de Quito y escribió a la ciudad de San Juan de Pasto a muchos de sus leales, entre otros a los hermanos Cepeda y Ahumada.
El primero en acudir fue Rodrigo de Ocampo con treinta lanzas, invitándole a tomar posesión de la ciudad de Quito, los hermanos Cepeda acudieron apresuradamente " con todo el aderezo de sus personas, e armas e caballos" para ponerse debajo del estandarte real. Encontraron al virrey a unas setenta leguas de Quito, iban tres hermanos, Hernando, Lorenzo y Jerónimo con su primo Hernando de Cepeda.
Con las tropas acaudilladas en Quito quiso el virrey dar batalla a los rebeldes de Gonzalo Pizarro que estaban en Piura y derrotó a los capitanes Hernando de Alvarado y Gonzalo Díaz de Pineda que le resistieron en Chinchicara. Los hermanos Cepeda celebraron su primera victoria en compañía del virrey.
se acercaba el rebelde Pizarro, Vela Núñez le escribió una carta de desafío citándole a un combate singular para evitar la muerte de españoles por españoles pero,  Pizarro, " Haciendo burla y mostrando tener en poco a Vela Núñez, se reyó cuando vido la carta"
El virrey ante la cantidad de rebeldes que le superaba en número, tuvo que retirarse a toda prisa primero a Quito y luego a Popayán, perdiendo muchos hombres en la retirada, tántos que de cuatrocientos que eran, solo llegaron a Popayán setenta, entre ellos los hermanos Cepeda.
Siempre leal al rey, el Gobernador y Adelantado Sebastián de Belalcázar organizó rápidamente una expedición.
A principios del mes de diciembre con un pequeño ejercito bién aderezado se dirige al sur, son doscientos infantes piqueros y arcabuceros y ciento diez lanzas, lleva a Sebastián de Belalcázar por Teniente General de la expedición, por Maese de Campo a Juan de Cabrera. En el escuadrón de infantería iba el valiente Sancho Sánchez Dávila con una compañía de arcabuceros que llevaba a su cargo, el Capitán Hernando de Cepeda con su compañía de lanzas llevaba el ala derecha del escuadrón y la otra Garcia Pérez de Bazan, Hernando de Ahumada llevaba el estandarte real junto a las banderas de la gente de a caballo.
Antonio de Ahumada se había reunido con sus hermanos en Popayán, iban pues cuatro hermanos de la santa y su primo, Hernando de Cepeda.
En las márgenes del Guayabamba los cuatro hermanos antes de entrar en batalla y ante notario hicieron renuncia de su legítima a favor de su hermana menor Dª Juana de Ahumada, aquel mismo día 17 de enero de 1.546.


El día siguiente, 18 de enero, los dos ejércitos se encontraron en el valle de Añaquito, trescientos contra setecientos. El encontronazo, con disparos furiosos de arcabuces, fue terrible y confuso. Sancho Sánchez Dávila cayó acribillado, Blasco Núñez Vela arremetió personalmente con su lanza con gran denuedo en compañía de la infantería, afirman los cronistas que yendo los capitanes Hernando de Cepeda y García de Bazán a encontrarse con los enemigos tomaron los lados de la batalla y debieron replegarse desamparando el grueso del escuadrón debido a la furiosa carga de la caballería enemiga.
El Alférez Hernando de Ahumada continúa el cronista, presa del pánico, dejo en tierra el estandarte real y fue recriminado por el licenciado Álvarez quien le gritó " ¡ Ah mal hijodalgo¡ ¿ porque dejas caer en tierra las armas del rey? Y el no mirando en aquello salió huyendo a toda priesa." El afamado Capitán Pedro Cobos viendo esto, tomó el estandarte entre sus manos y murió despezado defendiendo la insignia real, los descendientes de este valiente fueron después pres y lustre de la ciudad de Santiago de Cali.
La refriega fue tan reñida que el campo quedo cubierto de muertos y malheridos, unos lograron huir, otros esperaban hasta ver algún amigo del ejercito de Pizarro que les quisiera conservar la vida, otros eran rematados a sangre fría y los indios robaban a todos sus armas y vestidos, dejando desnudos los cadáveres.
De los hermanos de santa Teresa solo Antonio de Ahumada había caído gloriosamente en el combate luchando como un valiente. Tenia hendida la cabeza con una herida mortal. Así le hallaron dos clérigos que asistían a los moribundos, estos le recogieron caritativamente, ataron un paño a su cabeza y mandaron que fuera atendido, pero a consecuencia de las heridas murió dos días después, 20 de enero en la ciudad de Quito.
El Capitán Sebastián de Belalcázar cayó herido también y los pizarristas Gómez de Alvarado y Diego de Mora, antiguos amigos del adelantado le salvaron, curaron y pidieron indulgencia ante Gonzalo Pizarro quien accedió a que volviera sin menoscabo a su gobernación.
Jerónimo y Lorenzo muy mal heridos también, a duras penas lograron evadir el cerco de Pizarro y llegar ilesos a San Juan de Pasto, los testigos son claros en decir " Que salieron Malparados, heridos y desbaratados como todos" y que se libraron como algunos de sus compañeros que " A ruego de buenos les perdonaron la vida y les desterraron del reino".

Las noticias volaron con rapidez hasta España, adonde llegaron probablemente hacia fines de septiembre. Las primeras informaciones eran aterradoras, se creía que todos los leales sin ecepción, habían perecido en la batalla. En realidad habían muerto unos cincuenta en el combate y unos setenta después en la barbarie de la venganza, pero la noticia prematura redactada en términos hiperbólicos había llenado de angustia a los familiares. Allá fueron oraciones y promesas, las lágrimas de Teresa se juntarían con las de Juana, prometiendo a Dios y a la Virgen por la suerte de sus hermanos.
Por la carta de Agustín a su llegada conocerían la suerte de cada uno de ellos, más no podrían salir de su angustia hasta conocer el desenlace final.


La situación de los leales era en verdad desesperada, más el presidente La Gasca, uno de los varones más prudentes del reino, supo con diplomacia consumada adueñarse de todos los resortes del poder, hasta dejar aislado al cabecilla de la rebelión.
Los tres hermanos, Hernando, Lorenzo y Jerónimo se habían retirado, como decíamos, a la ciudad de Pasto. Allí los encontramos en el mes de julio de 1.547, siendo Hernando regidor de la villa.
"Lorenzo de Cepeda salió aderezado de armas e caballos e con él su hermano Jerónimo de Cepeda, e vino en demanda del dicho presidente La Gasca, e le halló y alcanzó en Jauja donde le dio obediencia e así mesmo le dio el sello real que havía tenido oculto e guardado todo el tiempo que havia andado desterrado, huido e perseguido de los dichos tiranos, e le dio y entrego al dicho presidente, de que recebió gran contento e se lo tuvo en mucho"
Allí se encontraron los Cepeda con su hermano Agustín de Ahumada y los tres siguieron a La Gasca.
Por fin el día 9 de abril de 1.548 el ejercito del presidente,  acampado en el valle de Jaquijaguana, dio la batalla definitiva contra los rebeldes, entre sus generales se contaban Sebastián de Belalcázar, Pedro de Hinojosa, Alonso de Alvarado, Pedro de Valdivia, Gabriel de Rojas y Hernán de Vanegas.
La mayor parte de los rebeldes abandonaron cobardemente a su líder y se pasaron a las filas del rey, La Gasca cortó la cabeza del rebelde Gonzalo Pizarro. Sus lugartenientes, Francisco de Carvajal y Juan de Acosta fueron ahorcados.
Entre los vencedores habían peleado animosamente, " como buenos soldados e servidores de Su Majestad", los tres hermanos Lorenzo, Jerónimo y Agustín.
Después de aquel acontecimiento, todos los hermanos escribirían a Teresa con las alegres noticias de la victoria, la carta llegó hacia fines de junio del mismo año de 1.548.
Hernando se quedó definitivamente en América avecindado en Pasto, los sobrevivientes Lorenzo, Pedro y Agustín regresaron a España, Jerónimo murió en Panamá el 8 de mayo de 1.575 cuando se disponía a regresar a la península. El primo de la santa D. Hernando de Cepeda se avecindó también en Pasto y Popayán y dejo mucha descendencia de su hija doña Isabel de Cepeda y Belalcázar.
Teresa de Jesús murió en santidad en 1582, fue beatificada en 1.614 y canonizada en 1.622, su fiesta es el 15 de octubre, la Doctora de la Iglesia como se la conoce, trajo por sus hermanos su beatífica sangre a América y son muchas las familias de las ciudades de Pasto Popayán y Cali que sin saberlo llevan la ilustre sabia de los parientes de la Santa de Ávila.

En este punto de la historia es donde se conjugan otras acciones consideradas de COLONIZACION en territorio quillacinga, de donde se dice que HERNANDE DE CEPEDA, el hermano de la santa y el primo HERNANDO DE AHUMADA ofician como encomenderos y se convierten en terranteientes de los lugares de Túquerres y Guaitarilla, siendo en este lugar donde tuvieron mayor presencia y en su nombre fundaron la verdea de HUMADA.

Si hacemos una breve lectura de las reseñas histórica de GUAITARILLA, encontramos tambien contradicciones con la que es mayormente considerada la VERDAD HISTORICA que acabamos de presentar, para ello basta presentarles amigos lectores del BLOG
PROGUATITARILLA, el siguiente texto no para polemizar sino para que se crea en la verdad: “Quienes lo conquistaron en 1536 fueron Sebastián de Belalcázar, el Capitán Francisco Hernández Girón, siendo el principal poblador de este territorio Don Alonso de Cepeda y Ahumada, primo de Santa Teresa de Jesús. Luego aparecen los padres mercedarios José Arizaga y Mariano Ontaneda, provenientes de Quito, quienes fundaron a Guaitarilla a fines del siglo XV. “ No era ningún ALONSO DE CEPEDA Y AHUMADA, el primo, este hera HERNADO DE AHUMADA. Tomado de CONOZCAMOS NARIÑO, de la página Web de la Universidad Mariana de Pasto.
Tomamos aparte de Javier Rodríguez Rosales, encontrada en su obra Resguardo indígena de Yascual (Xesus Edita, 1999), la siguiente narración: “Con mucha cautela, los españoles se asientan en Sapuyes y Guaitarilla pero solo como encomienda lo cual favoreció por un tiempo considerable las tácticas de supervivencia y de resistencia pasiva de los túquerres”. Hernando de Cepeda y Ahumada, hermano de Santa Teresa de Jesús, fue el primer encomendero de Guaitarilla y de gran parte de lo que después constituyó la región tuquerreña y toda vez que él, su hermano Jerónimo de Cepeda y su primo, también encomenderos, se distinguieron a última hora como defensores de la causa imperialista contra los separatistas acaudillados por Gonzalo Pizarro.
Su hijo Jerónimo Cepeda, vecino de Quito, figura en el siglo XVII. Como uno de los dueños de tierras encomendadas de Chaitán (Hoy Santander de Valencia).
Hernando, quien viviera en Guaitarilla, en la vereda que hoy lleva este nombre que fuera apellido de dicha familia, puesto en memoria de la Santa, fue teniente gobernador en Pasto en 1564 teniendo familiares y cuñados feudatarios famosos como Díaz Sánchez de Narváez y Rodrigo Pérez Zúñiga, estas familias de fe cristiana se relacionan con las comunidades religiosas de los mercedarios, agustinos y al clero diocesano, para dominar las encomiendas de Guaitarilla, Sapuyes, Imués, Pascual, Ancuya, Colimba, Mallama y Guachucal”.
Cae tambien en la incertidumbre, pues no es lo mismo HERNADO DE CEPEDA que HERNADO DE AHUMADA, que como vemos el primero es HERMANO por el ius sanguini y el otro lo es pero PRIMO, es decir aquí hablamos de dos personas diferentes, naturalmente PRIMOS., que probablemente estuvieron y vivieron por dias en AHUMADA hoy Inspección de GUAITARILLA


SANTA TERESA DE JESUS, desde sus primeros años mostró Teresa una imaginación vehemente y apasionada. Su padre, aficionado a la lectura, tenía algunos romanceros; esta lectura y las prácticas piadosas comenzaron a despertar el corazón y la inteligencia de la pequeña Teresa con seis o siete años de edad.
Acometida de grave enfermedad, tuvo que volver a casa de su padre, y ya curada, la llevaron al lado de su hermana María de Cepeda, que con su marido, don Martín de Guzmán y Barrientos, vivía en Castellanos de la Cañada, alquería de la dehesa que lleva dicho nombre, hoy sita en el termino municipal de Zapardiel de la Cañada (Ávila). Luchando consigo misma, llegó a decir a su padre que deseaba ser monja, pues creía ella, dado su carácter, que el haberlo dicho bastaría para no volverse atrás. Su padre contestó que no lo consentiría mientras él viviera. Sin embargo, Teresa dejó la casa paterna, entró (2 de noviembre de 1533) en el convento de la Encarnación, en Ávila, y allí profesó el 3 de noviembre de 1534.
Cultivó además Teresa la poesía lírico-religiosa. Llevada de su entusiasmo, se sujetó menos que cuantos cultivaron dicho género a la imitación de los libros sagrados, apareciendo, por tanto, más original. Sus versos son fáciles, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal en que se abrasaba Teresa, amor que era en ella fuente inagotable de mística poesía.
Las obras místicas de carácter didáctico más importantes de cuantas escribió la santa se titulan: Camino de perfección (1562–1564); Conceptos del amor de Dios y Castillo interior o Las moradas. Además de estas tres, pertenecen a dicho género las tituladas: Vida de Santa Teresa de Jesús (1562–1565) escrita por ella misma y cuyos originales se encuentran en la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del El Escorial; Libro de las relaciones; Libro de las fundaciones (1573–1582); Libro de las constituciones (1563); Avisos de Santa Teresa; Modo de visitar los conventos de religiosas; Exclamaciones del alma a su Dios; Meditaciones sobre los cantares; Visita de descalzas; Avisos; Ordenanzas de una cofradía; Apuntaciones; Desafío espiritual y Vejamen.
También escribió Teresa poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen. Escribió Teresa también 409 Cartas, publicadas en distintos epistolarios. Los escritos de la Santa Católica se han traducido a varios idiomas. El nombre de Santa Teresa de Jesús figura en el Catálogo de autoridades de la lengua publicado por la Real Academia Española.
Tras entrar al convento su estado de salud empeoró. Padeció desmayos, una cardiopatía no definida y otras molestias. Así pasó el primer año. Para curarla, la llevó su padre (1535) a Castellanos de la Cañada, con su hermana. En dicha aldea permaneció Teresa hasta la primavera de 1536. En Castellanos de la Cañada habría logrado (1535) la conversión de un clérigo concubinario. Entonces pasó a Becedas (Ávila). De vuelta en Ávila (Domingo de Ramos de 1537), sufrió (julio) un parasismo de cuatro días en casa de su padre. Quedó paralítica por más de dos años. Antes y después del parasismo, sus padecimientos físicos fueron extraordinarios.
Al llegar a Alba de Tormes (20 de septiembre) su estado empeoró. Recibido el viático y confesada, murió en brazos de Ana de San Bartolomé la noche del 4 de octubre de 1582 (día en que el calendario juliano fue sustituido por el calendario gregoriano en España, por lo que ese día pasó a ser, viernes, 15 de octubre). Su cuerpo fue enterrado en el convento de la Anunciación de esta localidad, con grandes precauciones para evitar un robo. Exhumado el 25 de noviembre de 1585, quedó allí un brazo y se llevó el resto del cuerpo a Ávila, donde se colocó en la sala capitular; pero el cadáver, por mandato del Papa, fue devuelto al pueblo de Alba, habiéndose hallado incorrupto (1586). Se elevó su sepulcro en 1598; se colocó su cuerpo en la capilla Nueva en 1616, y en 1670, todavía incorrupto, en una caja de plata. Beatificada Teresa en 1614 por Paulo V, e incluida entre las santas por Gregorio XV el 12 de marzo de 1622, fue designada (1627) para patrona de España por Urbano VIII. En 1626 las Cortes de Castilla la nombraron copatrona de los Reinos de España, pero los partidarios de Santiago Apóstol lograron revocar el acuerdo. Fue nombrada doctora honoris causa por la Universidad de Salamanca y posteriormente fue designada patrona de los escritores.


En 1970 se convirtió (junto con Santa Catalina de Siena) en la primera mujer elevada por la Iglesia Católica a la condición de Doctora de la Iglesia, bajo el pontificado de Pablo VI. La Iglesia Católica celebra su fiesta el 15 de octubre.

1 comentario:

javier dijo...

me parece muy buena la cronica pero tengo una duda esta rama del apellido ahumada llega a mexico? como llega? tengo el apellido ahumada y mis ansestros vivieron en la region noroeste de mexico en el estado de sinaloa, el municipio de guasave y sus alrededores sin embargo tengo casi nada de informacion de el origen en mexico, no se si tengan mas informacion de como llegan a mexico, de antemnao le agradezco su atencion a mi comentario.

enrique ahumada