miércoles, 13 de abril de 2011

EBANISTAS Y HERREROS QUE HICIERON HISTORIA

En nuestra comunidad, si hablamos de artesanos, es un aspecto a considerarse dentro de los factores claves del desarrollo local; por ello no en vano el artesano es considerado dentro de los procesos generadores de economía de una sociedad como elemento de la escala de la producción social, fue renglón importante al darse el paso de la economía primitiva y comunal a un sistema de producción en pequeña escala con el ánimo de lucro o por lo menos del trueque base del comercio en tribus, ordas y clanes, según fueron evolucionando los llamados MODOS de producción social.

En Guaitarilla, caracterizado por la carencia del desarrollo industrial, proceso lejano a nuestra economía y que solamente se diera en Europa a mediados del siglo XVII, surge de la necesidad tanto de trabajo como de la satisfacción de necesidades en el entorno pueblerino y fueron tres los renglones de mayor auge la EBANISTERIA, LA FIQUERIA Y LA HERRERIA, talabartería, zapatería y sastrería son trabajos de mínima escala pero de lo cual dependía la economía familiar de algunos pobladores.

La Ebanistería, es la fuerza del trabajo del hombre dirigida a la producción de elementos a partir de la transformación de la madera. Es la artesanía, hoy, considerada como lo primero pero adicionalmente involucra la creatividad, el diseño y la pintura como un imaginario de ideas que se plasman sobre la madera y que se constituyen en obras de arte por voluntad de quien la transforma y decora como para quien la adquiere; tanto para uno y otro pueden tener elementos psicológicos o sociales que pueden variar el concepto de la obra como tal, por ello se habla de las múltiples manera de apreciar el objeto elaborado.

Recordando como siempre “Viejos Tiempos” en GUAITARILLA, se destacaron como ebanistas don BENITO CAICEDO, don SEGUNDO CALDERON, don LUCIO CAMACHO y LUIS GONZALEZ (Pajarito) quienes no trabajaban solos sino que involucraron a familiares que aún hoy trabajan en este arte.

BENITO CAICEDO, Quizás naciera por halla a inicios del siglo XX creo yo contemporáneo de mi padre MIGUEL CERON. Son incontables los muebles por este señor elaborados para muchas familias pero sabemos a ciencia cierta que es quien dejó plasmada para siempre (si otros modernistas y arquitectos de destruyen lo hecho) su huella artística en la construcción del cielo raso del templo parroquial, confesionarios y sacristía, quien además tenía un gusto exquisito por la talla en madera.

Entre el mobiliario encontramos dos confesionarios en madera con adornos tipo gótico florido, cuyas opuestas terminan en forma de arco; en la parte posterior que equivale a la entrada principal encontramos un biombo fijo de gran tamaño.

Don Benito, además se caracterizó por ser fabricante de guitarras, oficio que heredara uno de sus hijos y que triste tenerlo en mi imagen mental cieguito, pues los elementos de pintura le diezmaron su visión y cuando era niño en 1968 aún alcanzaba a ver y se desplazaba apoyado con un “berraquillo” (pie de amigo) pero no necesitaba ayuda, mas luego perdió en totalidad su vista en largo proceso que le acompañara hasta su vejez y su tumba, hasta llegó a pedir limosna para su propio sustento, que pena que nadie en su momento le diera la mano a todo un señor y un baluarte que trabajara por nuestro bien sin mayores costos que el de ganarse la gloria que nunca le llegó pero que ese buen DIOS DEL CIELO quizás lo tenga disfrutando de sus bendiciones y bienaventuranzas.

SEGUNDO CALDERON, quien además de la ebanistería le “jalaba” y por supuesto en sus tres últimas décadas de existencia a la sastrería, también fue PROHOMBRE en la gesta comunitaria de acabados de nuestro templo parroquial. (Según sabemos le dedicó como fue pensador a escribir algunas obras dramáticas que no deben quedar en el olvido.

Don LUCIO CAMACHO, es más personaje político del pueblo que cuando no ejercía cargo público alguno le dedicó a este oficio muchos días y de ahí deviene el aprendizaje de muchos de sus hijos como NARCIZO, ALBERTO, residentes en Bogotá y muy cotizados por cierto y ELMER quien ha incursionado con mayores potencialidades y estudios en la pintura y fotografía.

LUIS GONZALEZ (Pajarito) llamado así con cariño y quien pasara su vida apoyando a los padres JUAN CLIMACO Y BERNARDO AREVALO, como sacristán, también dedicó mucho tiempo a la carpintería.

LA HERRERÍA: es la fuerza del trabajo del hombre dirigida a la producción de elementos a partir del hierro. Es la artesanía que no involucra la creatividad, el diseño como un imaginario de ideas que se plasman sobre el hierro en lo que se llama LA FORJA no tienen elementos psicológicos o sociales que pueden variar el concepto de la obra como tal.

HERREROS Es otro renglón productivo del pueblo, propio de hombres tenaces y rudos quienes a diario y muy de madrugada moldean el HIERRO con su fuerza bruta para transformarlo en herraduras para los caballos y mulas, barretones, palas, azadones, rejas o puntas de arado y cuñas para la labranza de gran acogida en el sector campesino; de igual manera trabajan goznes, argollas, aldabas, chapas y llaves para portones y puertas de casas y portones de fincas.

Qué lindo era sobre las cuatro de la mañana, cuando intenta esclarecer la aurora, escuchar el golpetear continuo, armónico de “los tres tontos” es decir los tres martillazos que con fuerza y no poca puntería o certeza dan sin cesar los tres trabajadores por demás de poderosos músculos que hacían caer sobre las barras de hierro al rojo vivo que no se resistía a nada más que ser azotada contra el yunque para ser forjadas en una serie de golpes que con maestría ágilmente movía a su gusto y según deseaba el forjador, es decir el diseñador.

El yunque es un elemento de hierro macizo que yace empotrado sobre un grueso tronco de madera, firmemente asegurado a una altura de aproximadamente un metro, que sirve para garantizar el contra golpe en seco de la barrilla a forjar).

En algunos casos a demás de estos cuatro artesanos se vinculaba “el soplador” (cuando no lo hacía uno de los tres tontos) era el menos experto en el arte y hacía “el curso” de aprendiz, se dedicaba solo al manejo del gran fuelle.

El fuelle Un fuelle es un dispositivo mecánico cuya función es la de contener aire para expelerlo a cierta presión y en cierta dirección para diversos fines. Básicamente un fuelle es un contenedor deformable el cual tiene una boquilla de salida. Cuando el volumen del fuelle disminuye, el aire sale expulsado del mismo a través de una boquilla. Un típico fuelle tiene también una entrada y salida de aire separado o válvulas de no-retorno (válvula check) lo que asegura que el aire entre y salga en una dirección determinada. En otros términos se le puede considerar como una especie de bomba neumática. Es un instrumento movido por una palanca larga y elevada sostenido en lo alto de un eje fijo en cuyos dos extremos se atan lianas o lazos una conectada al fuelle y otra al operario, que le permitía subir y bajar libremente al impulso dado por este trabajador donde aspira el aire y lo expulsa en el punto fijo del horno para avivar la llama y mantener el carbón encendido pues esta energía calórica es la que a altas temperaturas enrojece el hierro y lo deja dúctil al trabajo del forjador.

El fuelle de características pequeñas y manual también lo utilizaron mucho los sastres entre otros, JUANITO y HERNANDO Maya, SEGUNDO CALDERON e hijos hoy hasta los nietos para calentar la vieja plancha de carbón vegetal. La labor de forja se hace tan de madrugada para aprovechar la frescura del momento ante el calor intenso que se encierra en el taller de herrería, por ello los cuatro o cinco obreros “se levantan” o cesan su trabajo muy tempranamente en horas de la tarde sobre las dos PM.. Y el resto del día lo dedican a descansar o pulir alguna obra pendiente.

El nombre de herrería hizo más camino que el de forja, por aquello de ser la herradura para los equino la de mayor consumo en la región que transporta del campo a los pueblos su productos en recua.

En este oficio se destacaron en mi pueblo don LORENZO BETANCOURT en el sector del parque colateral a la casa cural en la esquina donde comienza la llamada calle oscura; don SEGUNDO Y ALFREDO ERAZO en el pueblo nuevo, antes de pasar el puente que comunica al pueblo nuevo con el pueblo viejo y la de don BARTOLOME CAICEDO una cuadra arriba de la anterior por la vía que nos lleva al barrio Santa Bárbara.

Otros personajes que silban y cantan en la madrugada hoy ven como lentamente estos dos oficios que hicieron parte de nuestra cotidianidad como oficio o como arte, sinónimos de vida coloquial también desaparecen por razones de la industria moderna y la transformación del trabajo.